“Hay veces que el amor nos ciega. Otras, en cambio, es el dolor lo que nos ciega. Y en ambas se puede llegar a comportamientos estúpidos y patéticos. Pero, cuando es el dolor lo que te tapa los ojos, aparecen comportamientos crueles y dolientes. Y, es que hay veces, cuando no hay nadie en que apoyar ese dolor, en los que la ansiedad, la depresión, la impotencia hacen sacar a la superficie esa parte de ti que no te gusta. Pero el miedo y la confusión la sacan a flote. Y mientras que tú te ahogas no te queda más que dos opciones: hundirte en lo más profundo y frío de tu ser, o flotar sobre la pena y la rabia. Ambas opciones apestan tanto como un campo de estiércol. Sólo queda esperar a que la tormenta amaine y la resaca se calme. Sólo queda esperar. Esperar la absolución que llega de una mano tendida que estira. O esperar a sacar fuerzas para vivir con ello sin perdón alguno. Y el tiempo pasa y uno sólo puede esperar. Y sólo el veredicto es sentenciado tras la asunción. Y la asunción es la última fase del dolor que me llevó a todo esto.”
Posted on Monday, February 13th 2012
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